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Cientos de refugiados en Turquía comenzaron a llegar a las fronteras del país con Grecia y Bulgaria el viernes después de que Ankara repentinamente indicara que ya no bloquearía su paso a Europa.

La medida llevó a ambas naciones vecinas a apuntalar sus fronteras, ya que sus gobiernos insistieron en que no permitirían la entrada de nadie. La policía griega usó granadas de humo en un cruce fronterizo, mientras que Bulgaria envió 1.000 soldados adicionales a su frontera con Turquía.

Mientras tanto, la Unión Europea (UE) advirtió al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, que esperaba que Ankara cumpliera con un acuerdo de 6.000 millones de euros para detener la migración a sus estados miembros. Según el acuerdo de 2016, Turquía acordó detener el flujo de personas a la UE a cambio de fondos. Turquía tiene actualmente alrededor de 3,6 millones de refugiados de Siria. Hubo alarma en Bruselas cuando las imágenes de cientos de refugiados y migrantes que se dirigían a las fronteras terrestres y marítimas con Grecia fueron transmitidas por las agencias de noticias estatales turcas.

DESPLAZAMIENTO. Decenas de refugiados caminan hacia la frontera griega desde la localidad turca de Edirne (Tolga Bozoglu / EFE).
DESPLAZAMIENTO. Decenas de refugiados caminan hacia la frontera griega desde la localidad turca de Edirne (Tolga Bozoglu / EFE).

La decisión de Turquía se produce después de un ataque aéreo el jueves por la noche en la provincia siria de Idlib que mató al menos a 33 soldados turcos recientemente desplegados para apoyar a la oposición siria frente a una contundente ofensiva del Gobierno sirio respaldado por Rusia.

La policía de Turquía, la guardia costera y los guardias fronterizos recibieron la orden de retirarse el jueves por la noche, informaron funcionarios turcos a los periodistas. El cambio en la política aún no ha sido confirmado oficialmente.

Turquía a menudo amenaza con reabrir la ruta de los migrantes desde el Medio Oriente, que en su apogeo en 2015 vio a miles ahogarse en el Mediterráneo y un millón de personas llegaron a Grecia e Italia, donde muchos aún viven en miserables campamentos de desplazados. Sin embargo, la decisión del jueves revertiría un acuerdo de 2016 que Turquía alcanzó con la UE para reducir el número de inmigrantes que ingresan a Europa. Parece estar diseñado para obligar a la UE y la OTAN a apoyar la nueva operación militar de Ankara en Idlib.