Burbuja inmobiliaria: ¿estamos en Boston, Londres, Berlín, Frankfurt, Toronto, Seattle o Copenhague?

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LAVADO. La narcopolítica y los especuladores alimentan la burbuja inmobiliaria (Gentileza).
LAVADO. La narcopolítica y los especuladores alimentan la burbuja inmobiliaria (Gentileza).
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Abogado Omar Nayar
Abogado Omar Nayar

Señoras y señores, no podemos seguir quebrantando el mercado, conculcando alegremente el Art. 107 de la Constitución, que garantiza la libre concurrencia al mercado, y, entre otras cosas, prohíbe el alza o la baja de precios artificialmente privando salvajemente a los paraguayos acceder a un vivienda digna para la familia, como lo garantiza el Art. 100 de la Constitución.

En tiempos normales jamás pagaría en Paraguay 1.000 millones de guaraníes (157.000 dólares) por una choza, porque han pervertido tanto el mercado inmobiliario, que por una choza te piden sumas similares y otras más altas en los confines del país.

¿Quién sería el idiota (que honestamente gane su dinero) que queme su plata comprando un departamento por 400.000 dólares o hasta pague un 1.000.000 de la misma moneda por un departamento en la cloaca de Asunción?, ¿o en el departamento Central?

Todos los gobiernos desde hace ya dos décadas, por lo menos, vinieron haciendo la vista gorda a este tema, so pretexto de atraer capitales «inversionistas» al país. Lo único que consiguieron es traer capital, en su mayoría, sucio, para lavar dinero.

Con esto matan el mercado y no se da oportunidad a que genuinos compradores y vendedores puedan hacer negocios, se quita la oportunidad a varias generaciones en sus edad productiva, para que con su trabajo honesto puedan comprar una casa digna para sus familias.

Claro, también existen muchas personas honestas que son estafadas y se endeudan por 20 años para comprar una casa digna a un precio que no es real y con el riesgo de que en el tiempo pierdan todo por no poder sostener cuotas de locura, casas que les venden a precios de mansiones, con vista al mar, en Miami (Florida), u otras ciudades más exclusivas de los Estados Unidos y otros países con infraestructuras inmensamente superiores a nuestra realidad.

Y esto se hace más que evidente y patente con varias crisis económicas actuales en el mundo, con la caída estrepitosa del petróleo, el ataque terrorista global del coronavirus, la cuarentena, la economía local parada que afecta mucho más a nuestro país por ser muy pequeño. Los especuladores locales del mercado inmobiliario, después de fumarse algo fuerte, creen que las propiedades que ofertan están ubicadas en ciudades como Boston, Londres, Berlín, Frankfurt, Toronto, Seattle o Copenhague.

Esta gente, al parecer, cuasi enajenada, sigue ofreciendo inmuebles a precios ficticios, pervirtiendo el mercado, como si todo estuviera bien, dejando sin oportunidad de formar una familia en condiciones normales a 3.000.000 de personas en Paraguay.

Las familias, en lugar de vivir en una casa con patio, con lo básico para una familia tipo, lo hace (las que tienen suerte) en cajones con agujeros para respirar, que los especuladores llaman departamentos, y esa gente paga el precio de una casa normal con patio, jardín y demás para vivir en un inquilinato encajonado en el piso 4 de un edificio, al número 10, del te jodiste.

No podemos seguir de esta forma. Así como le exigimos a los parlamentarios, parlasurianos y otros que renuncien a sus privilegios, a los especuladores del sector privado también hay que decirles que se dejen de embromar la vida de las familias paraguayas.

Basta de especuladores, basta de lavado de dinero, no necesitamos narcos ignorantes vestidos de Armani, no nos merecemos a los políticos vendidos ni a la narcopolítica, dejen de prostituir el mercado para limpiar su dinero manchado con sangre.

Sí necesitamos a los empresarios de verdad, a los que forjan su capital con el trabajo honesto y en la competencia limpia, donde reina la capacidad, la creatividad, inventiva y voluntad de construir un mercado regular con oportunidad para todos lo que quieran participar con reglas claras y seguridad jurídica.

CONTINUARÁ…