COVID-19: retroceso en la lucha contra la pobreza

Paraguay cerrará el 2020 con niveles de pobreza similares a los que teníamos en el 2015.

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El Banco Mundial prevé que nuestro país cierre el 2020 con niveles de pobreza similares al 2015, para tener una leve mejoría recién en el 2022. Así, alrededor de 175.000 paraguayos pueden estar en riesgo de retroceder en sus condiciones de vida.

Paraguay tiene el consuelo de exhibir el menor impacto de la pandemia de COVID-19 en su producto interno bruto, en comparación con otros países de la región, pero ello no implica que la población más vulnerable se libre de sufrir el golpe en sus ya deteriorados ingresos.

Nuestro país cerrará el 2020 con niveles de pobreza similares a los que teníamos en el 2015, sin experimentar avance alguno en el 2021 y para mejorar solo levemente en el 2022, según proyecciones que compartió el Banco Mundial en un reciente informe.

En su recuento desde los últimos años, efectuado en el reporte denominado «El costo de mantenerse sano», el Banco Mundial recuerda que de 1 punto que habíamos tenido como tasa de pobreza internacional en el 2017, ya habíamos empeorado a 1.4 puntos en los dos años siguientes; agrega que continuaremos en ascenso hasta 1.6 en 2020 y 2021, y este indicador se suavizará a 1.5 en el 2022.

En este indicador se analiza la situación de personas que viven con menos de US$ 1,90 por día, o alrededor de 13.500 guaraníes (al cambio actual).

Población paraguaya en riesgo

Los registros de la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos (DGEEC) relatan que en el 2015 Paraguay tenía una tasa de pobreza de 26,6%. Esto incluía a 1.768.890 personas a nivel país que vivían en esta franja de ingresos.

Teniendo en cuenta a las 1.657.131 personas pobres con que cerró el 2019, probablemente corremos el riesgo de que este año ingresen a este nivel socioeconómico alrededor de 100.000 personas.

El año pasado, la tasa de pobreza fue de 23,5% y venía retrocediendo desde el 2018, año en que se fijó en 28,9%. Al observar la clasificación por zonas de residencia, el área rural tuvo en el 2019 un 33,4% de población pobre, mientras que en las ciudades esta problemática afectó al 17,5% de las personas.

Se trata de personas que residen en hogares cuyos ingresos per cápita son inferiores al costo de una canasta básica de consumo, estimado para el año de estudio, según el método de cálculo de la DGEEC.