CONDENA. Años atrás, la ONU ya había acusado al ejército birmano de genocidio (AFP).
CONDENA. Años atrás, la ONU ya había acusado al ejército birmano de genocidio (AFP).
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YANGON-BIRMANIA. A medida que las muertes por el nuevo coronavirus aumentaron en Corea del Sur, Irán e Italia a principios de marzo, el ejército de Birmania suspendió los grandes planes para conmemorar el 75 aniversario de su revuelta de la Segunda Guerra Mundial contra las fuerzas japonesas. En cambio, el Tatmadaw, como se conoce a los militares, desplegó soldados para desinfectar hospitales y anunció que establecería instalaciones de cuarentena para tratar a pacientes infectados.

Pero los grupos de derechos humanos dicen que Tatmadaw está haciendo poco donde cuenta: poner fin a los conflictos étnicos de larga data en los estados fronterizos de Myanmar, donde algunos grupos armados han pedido un alto el fuego para centrarse en la batalla contra el coronavirus.

«Mientras el país está lidiando con la pandemia de COVID-19, el Ejército está intensificando sus ofensivas contra grupos étnicos armados en Rakhine, Chin, Karen y el norte del estado de Shan», dijo Naw Hser Hser, secretaria general de la Liga de Mujeres de Birmania. «Esto tiene que parar», dijo la activista en Hpa-an. «Necesitamos trabajar juntos. Nadie puede hacerlo solo», agregó.

En el norte del estado de Shan y en el este del estado de Kayin, donde el Tatmadaw ha luchado durante décadas contra grupos armados que buscan una mayor independencia del gobierno central dominado por los birmanos, continúan los informes de ataques y abusos contra los derechos por parte de los militares.

Y en los estados occidentales empobrecidos de Rakhine y Chin, el Tatmadaw ha intensificado su campaña contra el ejército de Arakan, un grupo rebelde que busca una mayor autonomía para las personas de etnia rakhine.

Los disturbios continúan incluso cuando las Naciones Unidas instan a poner fin al conflicto en todo el mundo, y a pesar de los llamados a un alto el fuego a nivel nacional por parte de grupos armados, diplomáticos y grupos de la sociedad civil, muchos de los cuales están preocupados de que el brote de coronavirus en Myanmar pueda ser catastrófico dado el mal estado su sistema de salud y la falta de capacidad para realizar pruebas. El país ha registrado 74 casos hasta ahora.