El excéntrico aislamiento del ombligo presidencial

- por Sergio Etcheverry

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A veces pienso que los asesores presidenciales son pagados por algún enemigo. Es difícil concebir que se pueda meter tanto la pata, una y otra vez, dilapidando el escaso capital político que pueda tener por alguna acción acertada.
La política de cuarentena y aislamiento para mitigar el contagio del COVID-19 (necesaria, defendida y apoyada por un gran porcentaje de la población) hoy es resistida, no solo por las consecuencias económicas, sino por los descarados intentos por robar el dinero de todos. Mazzoleni pasó de héroe a villano y Euclides, de un primer momento en el que parecía tener todo dominado, ahora da la impresión de ir corriendo los problemas de atrás.
Veamos lentamente: se supone que la decisión de “fase cero” en Ciudad del Este se tomó uno o dos días antes. ¿A nadie de los sesudos del Gobierno se le ocurrió que iba a haber manifestaciones y que todo podía complicarse? Se dijo que la policía y la fiscalía estarían presentes en Alto Paraná. ¿Por qué no enviaron ANTES, para que estuvieran desde el primer momento?
Las “medidas económicas” del Gobierno parecen parches eternos. ¿En serio piensan atravesar la pandemia dando quinientos mil guaraníes por mes? ¿En serio? ¿Y después? ¿Más créditos? ¿Alguien cobra comi$ión por esos créditos?
¿Para cuándo una política seria de apoyo real a los microempresarios? ¿Cuándo los formales tendrán acceso REAL, ÁGIL y SIN BUROCRACIA a los créditos?
Abdo parece estar muy entretenido mirándose el ombligo, adornando con números la situación que se va deteriorando, inaugurando algunos kilómetros de asfalto por aquí y por allá. Los reclamos del personal de salud son constantes y el ministro insiste con “no tenemos denuncias puntuales”. ¿Se imagina que la gente hace manifestaciones porque les gusta andar por la calle gritando?
A simple vista, parece que la politiquería y la corrupción van a terminar echando a gente que, aparentemente, tiene buenos conocimientos médicos pero que, indudablemente, le falta mucho peso para jugar en la cancha de los venales y ladrones.
Como si fuera poco, la primera dama tendrá un programa de televisión. ¿En serio es necesario?
Hay un mundo fuera de su ombligo, señor presidente… y las cosas no están muy bien en él…