ENTRE PARÉNTESIS

- por Ψευδώνυμος

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HERMANN, EL ARTISTA
“Mi encuentro con el arte fue un accidente”

Allá por el 2010, me tocó trabajar un tiempo en el semanario El Universitario, publicación de la Universidad del Pacífico (Asunción), y cuyo director era el entrañable profesor José Luis Simón. En esa época tuve la oportunidad de entrevistar a Hermann Guggiari, ingeniero, artista y escultor (quien falleciera en el 2012), un ser humano absolutamente transparente y modesto, a pesar de su increíble trayectoria. Así que a modo de homenaje, quiero plasmar aquí esa entrevista que significó para mí conocer a un artista con todas las letras.

Mucho se escribió sobre Hermann Guggiari. Este maestro de la escultura y de una humildad infinita trascendió las fronteras del pensamiento artístico. Se forjó a golpes de martillo sobre el hierro, golpes que aún hoy se escuchan en su bosque.

Lo encontramos en su domicilio tomando café, en cuyo tazón se veía estampado el logo del club Libertad. Ante nuestra curiosidad, Hermann sostiene que es liberteño de toda la vida. Pero esto tiene una explicación –dice-, los Reyes Magos eran liberteños. “Cuando yo tenía siete años los Reyes me trajeron el equipo completo de Libertad… pero claro, usted no cree en los Reyes Magos”, dice risueño un Hermann de 85 años, con ojos que dejan ver toda una vida dedicada al arte.

ÚNICO. Hermann Guggiari heredó la vena artística de su madre Ana (Gentileza).
ÚNICO. Hermann Guggiari heredó la vena artística de su madre Ana (Gentileza).

Su casa, también conocida como el bosque de los artistas, se tiñe toda de verde ante la majestuosa naturaleza que abraza todo el terreno. A nuestra pregunta se muestra parco para opinar, es que si bien acompaña los acontecimientos políticos locales, sus tiempos de gloria se esfuman en el recuerdo; aún así arriesga un juicio: “Creo que lo más rescatable del gobierno de Lugo es la libertad, en todos los sentidos. Ahora nos podemos mover en plena libertad”, dice el artista, quien alguna vez, debido a sus ideas libertarias y democráticas, fue víctima del destierro luego de la sangrienta guerra civil del ’47.

El retrato de una Virgen cuelga en la pared. “¿Ve aquella Virgen que está ahí? –señalando la pared-, es la Virgen Embarazada”, afirma, y explica que yace arrodillada pidiendo a Dios protección para su hijo y para ella. “Como ve, la Virgen en sí es de acero inoxidable, y está superpuesta sobre una base de hierro”, dice. “Yo trabajo el hierro, la madera, la piedra y cualquier material, pero me gusta el hierro por su fortaleza, ya que permite hacer obras espaciales, muy distinto a la madera y la piedra”, afirma.

UNIVERSAL. La última obra inspirada en la figura de Roa Bastos (Gentileza).
UNIVERSAL. La última obra inspirada en la figura de Roa Bastos (Gentileza).

Declara ser ferviente admirador de los jesuitas, ya que –según afirma- en la época de los jesuitas el Paraguay fue el centro de la escultura en esta parte de América. “Los jesuitas y los franciscanos trajeron la cultura acá. El templo de Yaguarón, obra franciscana, es una belleza. Usted tendría que pegarse una vuelta por ahí. Ese templo es una obra maestra”, indica.

Hermann, el artista

“Creo que el arte en el Paraguay está bien, va evolucionando. Cuando yo era jovencito nadie le daba bolilla al artista joven, entonces en homenaje a los jóvenes artistas yo organicé una feria de arte y se realizaba cada año, antes de

AUTODIDACTA. Su obra “Kennedy”, homenaje al expresidente estadounidense John F. Kennedy (Gentileza).
AUTODIDACTA. Su obra “Kennedy”, homenaje al expresidente estadounidense John F. Kennedy (Gentileza).

Navidad”, explicó. La Feria de Arte y Artesanía del Bosque de los Artistas se realizaba durante tres días. Esta muestra comenzó en 1970 y continuó hasta 1995. “Esta feria fue una forma de ayudar a los artistas. Como se hacía antes de Navidad, la gente compraba arte para el regalo de fin de año. La muestra la comenzamos 12 artistas y luego de 25 años ininterrumpidos 250 artistas y artesanos expusieron acá.

TRANSGRESOR. “Virgen Embarazada”, obra de Guggiari (Gentileza).
TRANSGRESOR. “Virgen Embarazada”, obra de Guggiari (Gentileza).

Hojea unos segundos el ejemplar de El Universitario que le obsequiamos y pregunta de reojo si el director de dicha publicación ya decidió quitarse la barba. Luego sonríe y mira sin mirar, recordando: “Mi encuentro con el arte, con la escultura fue un accidente. Yo tenía 12 años. Estábamos armando el pesebre y a mí se me cae el Niño Jesús, hecho de yeso… y se rompe. Justamente el eje principal del pesebre se rompe. Entonces mi hermana, desesperada me gritaba que teníamos que arreglar el Niño Jesús antes de que se entere mamá. Entonces me fui al bajo y traje barro. La cuestión es que hice un niño Jesús que más bien se parecía a un monstruo. ¡Pobrecito el Niño Jesús! Encima lo había pintado de blanco para que parezca yeso”, comenta jocosamente. A partir de este accidente su madre se da cuenta de que el pequeño Hermann tenía ciertas aptitudes pictóricas, entonces llamó al maestro Vicente Pollarolo (Asunción 1905 +) “para que me enseñe a trabajar el yeso y otros materiales. Pollarolo fue mi primer maestro. Me decía que para hacer un retrato lo primordial era plasmar la primera impresión. Era una persona muy simpática. Fue a Italia a estudiar canto y volvió escultor. Me enseñó muchas cosas aparte de la escultura, entre otras a tomar vino porque le gustaba mucho, aunque yo entonces no tomaba porque era mitã’i, pero más adelante… era mi amigo, el mejor escultor del Paraguay”.

Hermann tiene 14 nietos y dos bisnietos y la vena artística se la debe a su madre Ana. “Ella era pianista, una artista de gran sensibilidad, nos hacía llorar a mis hermanos y a mí cuando de noche tocaba el piano en casa”, dice.

Nos despedimos de Hermann con la duda de haber hecho o no una entrevista. Al salir de su residencia, de ese bosque del artista, de aquel túnel del tiempo, nos topamos con la realidad de todos los días. Entonces damos la vuelta y nos volvemos a internar en el bosque.

Una vida de arte

Hermann Bruno Guggiari Brun nació en Asunción el 20 de marzo de 1924. Hijo de Ana Brun y Pedro Bruno Guggiari, ex intendente de la capital. Realizó sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal en el Colegio de San José, y de ingeniería y escultura en Buenos Aires, en la Escuela Superior de Bellas Artes «Ernesto de la Carcova». Sus ideas libertarias y democráticas le valieron el destierro luego de la sangrienta guerra civil del ’47 y la marginación cultural y el apresamiento en varias ocasiones durante la dictadura.

Guggiari representa la síntesis. Dice la máximo con lo mínimo. Con un trazo dio un mensaje (Rafael Squirru)

Su vasta obra escultórica donde la libertad y el amor a la vida son sus ejes temáticos, fue en varias ocasiones galardonada. El gran maestro brasileño Livio Abramo (1903-1993) escribió: “Por la capacidad de adecuar su profunda sensibilidad artística al espíritu de nuestra época, Hermann Guggiari ocupa lugar singular en las artes plásticas paraguayas y del continente. Su arte es complejo, absorbe las posibilidades técnicas de nuestra cultura y civilización y las funde como su instrumento para expresar los valores fundamentales del hombre”.

Premio OEA

En 1965 Hermann Guggiari obtuvo el primer premio en escultura en el Salón Esso de Artistas Jóvenes de América Latina, organizado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), en los Estados Unidos de América. Su obra Kennedy fue justamente un homenaje al expresidente estadounidense John F. Kennedy (1917-1963). “Esta escultura tenía una forma pura ascendente que se trunca. Para mí, Kennedy era un hombre que buscaba la justicia social. Uno en política siempre tiene su ideal, y él era liberal como yo, con inquietud social”, comentó. Sobre este premio, Rafael Squirru (1925), director cultural de la OEA en ese entonces, apuntó que la obra de Guggiari «representa la síntesis. Dice la máximo con lo mínimo. Con un trazo dio un mensaje».

(LLAMADA)
“Guggiari representa la síntesis. Dice la máximo con lo mínimo. Con un trazo dio un mensaje”.