«Lo peor ya pasó», dijo Mal… digo Benigno… ¿SERÁ?

- por Sergio Etcheverry

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En una de sus últimas participaciones en conferencias de prensa, el ministro de Hacienda, Benigno López, informó sobre un «proyecto de reactivación» que será presentado el lunes.
Con la suficiencia que solo puede dar el conocimiento pleno, la desfachatez, la posibilidad de ver el futuro o la calculada «mentira política» (elija la opción que más le guste), el titular de la cartera más importante del gabinete dijo que «lo peor ya pasó», en relación a la difícil situación generada por la COVID-19. ¿En serio? ¿Puede decirlo?
En primer lugar, eso implicaría que tiene claro qué rumbo tomará la pandemia, desde el punto de vista sanitario, en nuestro país y en el mundo. Obviamente, es imposible: puede haber rebrotes y de hecho, la Organización Panamericana de la Salud advirtió sobre la posibilidad de brotes de la enfermedad en los próximos dos años en América Latina. Algo similar podría verse en otros lugares del mundo y obviamente, repercutirá en el comercio internacional y en la posibilidad de colocar nuestras exportaciones.
Pero pensemos en la economía local: después de más de tres meses de cuarentena, más o menos estricta, el panorama es desolador, con comercios y empresas cerradas, emprendimientos abandonados, locales vacíos. Los que han tenido la enorme fortuna de conservar sus empleos, enfrentan algún tipo de recorte y los que acceden a un nuevo empleo, a una remuneración inferior a lo normal. Las ayudas estatales han llegado tarde y mal en muchos casos y los créditos a los microempresarios son solo una buena idea, ya que en la mayoría de los casos nunca se concretan. Mientras se sigue apuntando a «los informales» y a los «más vulnerables», se deja de lado a los «formales» y «no tan vulnerables»… la «clase media puede apelar a sus ahorros», dijo el ministro hace unos días…
Y lo que se habla de aquí en adelante es «más de lo mismo»: ayudas paupérrimas y créditos. ¿Por qué deberíamos pensar que «ahora sí» funcionará? Para agregar un nuevo motivo de preocupación, ya se aclaró que el nuevo proyecto (que dicho sea de paso, no fue consultado con ningún sector) implicará más endeudamiento del país.
Como frutilla del postre, el masivo retorno de compatriotas desde el exterior genera un doble (o triple) problema social: trabajo para ellos, el dinero del exterior que deja de llegar y la situación de las personas que dependían de esos envíos.
Endeudarse para pagar sueldos puede resultar como algo excepcional, pero no permanente. Si la «solución» para la problemática de la frontera es un plan social para los informales, con un pago de 4 o 6 meses de 50 dólares por persona y no apunta a apoyar/ reconvertir a los pequeños, medianos y grandes comerciantes de la zona… no estamos pensando bien.
«Lo peor ya pasó» parece algo optimista, mentiroso, ignorante o aprovechado… Una vez más, elija usted la opción que más le guste.