Abog. Omar Nayar

Con relación a este ataque global que nos flagela y ante la ausencia de Estado y de soberanía, que es el caso de nuestro país, donde tenemos, lastimosamente, un Estado de fachada, entregado a los poderes fácticos globales, el temor no es un buen aliado.

No hay que confundir tener cuidado, respetar los protocolos sanitarios, con tener temor. Hay grupos que se están aprovechando del temor de la gente para quitar ventajas indebidas, inclusive a costa de la vida humana.

No hay que confundir respeto con sumisión. Está el respeto, pero un ciudadano responsable se informa, cuestiona, reclama, compara, critica y propone soluciones a los problemas. Hay que cuestionar, aunque algunos se enojen o se ofendan, se trata de cuidarnos, de nuestra seguridad, de nuestra vida.

En Paraguay, ni los medicamentos locales se controlan, qué será una supuesta vacuna que los mismos creadores afirman que no funciona en un 100%, dicen que no es segura. La vacuna que no es segura no es vacuna.

Es una irresponsabilidad enorme permitir el ingreso de sustancias desconocidas y no controladas. Porque Paraguay no tiene  la capacidad de controlar ni siquiera los medicamentos de elaboración local.

Que el temor no sea un velo que no nos permita discernir la realidad. Esto es como prestar tu cuerpo a la ciencia para que practiquen los científicos, estamos pagando el precio  de una vacuna efectiva, por una que  en realidad todavía no es tal, estamos regalándole dinero del tesoro público a gente que está practicando y encima ese mismo pueblo es el conejillo de indias.

Esto tiene que, sí o sí, tener consecuencias para los responsables en la Corte Penal Internacional. No solo para los que hicieron este ataque sino para aquellos que en medio del terror, aprovecharon para perpetrar crímenes de lesa humanidad.

 

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