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Pabla y Chiruzo

¿Te enteraste que una travesti juró como abogada? Como A-BO-GA-DA, me decía mi mejor amiga poniéndome al tanto de los chismes de Paraguay. Yo ya me había enterado por las redes. Mi respuesta fue simple y con ella terminó el debate: ¡Óita, abogada Kimberly! Con eso ella entendió mi postura y no continuó, ni yo me puse a discutir para hacer que pensara como yo. Las dos venimos de familias tradicionales, mi papá es militar retirado, por tanto mi pensamiento debería ser más conservador y estricto, lo fue hasta que empecé a mirar a las personas como son: personas. Cuando era nenita mi mayor insulto era decir: puto, sin saber el verdadero significado. Hasta que me mudé a Asunción y entré a trabajar en el mundo artístico y ahí conocí a los “putos”. Fueron los mejores compañeros de trabajo y amigos de quienes tengo hermosos recuerdos. Hasta ahora no tuve la oportunidad de conocer en persona a un transgénero pero me imagino son como los gays, personas con los mismos sueños que yo, con mis mismas preocupaciones, mis mismos miedos, mismas obligaciones.

Así como existieron mujeres que lucharon por nuestros derechos para votar o estudiar y no tener como única opción de vida ser esposas, saber bordar, tocar un instrumento, dibujar. Mujeres que rompieron estereotipos obligando al mundo a mirarnos con otros ojos. Tuvimos la primera piloto, la primera presidenta de un país y así la lista continúa. Mujeres que cambiaron la historia dando un puntapié a la evolución de la sociedad. Gracias a esas mujeres valientes hoy tenemos la libertad de “elegir ser”. Hoy Kimberly es la primera transgénero que jura como abogada dando un pequeño pero importante paso en la lucha de esta comunidad, en la búsqueda de la igualdad de derechos y de ser tratadas sin violencia. Así como el planeta lleva millones de años evolucionando, la raza humana también, y la sociedad va de la mano con esos cambios, es inevitable, tarde o temprano el cambio se dará y lo que hoy no está permitido ni por las leyes, ni la sociedad, el día de mañana será algo normal como lo es hoy para una mujer andar sin chaperón por las calles.

Sería tan aburrido si todos fuéramos iguales en pensamientos, ideologías, etc. Seríamos muy predecibles, como si tuviéramos un manual. Este mundo es tan diverso, somos todos tan diferentes, únicos y originales que si tan solo nos respetáramos entre todos sin importar el estilo de vida, elecciones, ideologías, religiones, condiciones, raza, discapacidades, estratos, sin que ninguno intente imponerse sobre otros este mundo sería un lugar más hermoso. Sin agresiones, sin comentarios hirientes, sin insultos, dando lo que busca y merece todo ser humano: respeto. Así como dice la letra de la canción «Imagine», de Lennon: “Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será uno solo”.

No pierdo la esperanza de que algún día todos levantemos la misma bandera: la del respeto y cantemos un solo himno: el de la empatía.