Tengo una plaga o maleza. ¿Aplico productos?

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La producción, tanto agrícola como ganadera, dependen de tres pilares a saber: la genética, la sanidad y la nutrición. Si falla alguno de los tres pilares, el rendimiento no será òptimo.
Eso significa que de poco y nada sirve usar una semilla mejorada o reproductor de calidad, si las condiciones nutricionales y/o sanitarias del ambiente no son las mejores.
Hay muchísima investigación que demuestra que el rendimiento potencial es máximo cuando la competencia con malezas/plagas no existe. Y este rendimiento va disminuyendo conforme aumenta el porcentaje de enmalezamiento o presencia de las plagas.
Pero… ¿es necesario “erradicar” 100% las malezas o plagas para obtener el máximo rinde? ¿Cómo lo logro? ¿A qué costo? Y con los insectos? Si veo una oruga o maleza,  ¿debo aplicar a todo el campo?


La respuesta es casi siempre NO. Las oficinas o institutos de investigación señalan umbrales de presencia de plagas o malezas para no incurrir en aplicaciones que no responderán económicamente a mejorar el resultado de la producción. Digo CASI, porque hay algunas producciones en que la presencia de UN insecto dispara la alerta para la aplicación de productos, tal es el caso de la mosca de la fruta.
¿Qué medidas se puede tomar para evitar la aplicación de productos a toda la producción? Primero, hay que ver el ciclo de vida de esa plaga o maleza, cuándo aparece en mayor proporción, dónde se refugia si son insectos, qué otras plantas habitan o son sus alimentos…
Para las malezas, a veces, con rotar los cultivos o modificar la fecha de siembra (cuando el clima lo permite), alcanza para que la maleza esé en peores condiciones para competir con el cultivo.
Para el caso de los insectos, también hay varias estrategias que se pueden seguir, como por ejemplo, hacer unas franjas de cultivo temprano y luego controlar los insectos ahì; dejar zonas con vegetación natural para que “vivan” ahì tolerando alguna intermisión en el cultivo (donde viven los insectos, también viven sus predadores), liberar o fomentar la presencia de predadores, utilizar productos biológicos que infectan a los insectos no deseados.
El uso de productos biológicos está siendo cada vez más adaptado, tanto por la presión social –que exigen productos que no contaminen el ambiente- como por las presiones que realizan los mercados extranjeros con respecto a la presencia de ciertos fitosanitarios en la producción, siendo en muchos casos rechazado el embarque enviado por tener trazas de determinados productos.
La adopción de productos biológicos es un poco complicada ya que al aplicar Bacillus thuringensis, por ejemplo para el control de orugas, no produce la muerte instantánea del insecto. Este, en cuanto se enferma, deja de alimentarse, por lo que su presencia, per se, es inocua. Pero el productor “necesita” ver la efectividad instantánea del producto aplicado, esperando que el insecto caiga muerto detrás de la aplicación.
Esta necesidad lleva muchas veces a que utilice mayores dosis de las especificadas para el control de los insectos o malezas, provocando un daño ecológico muy importante debido a las externalidades que se producen en dicha acción. O lo que es peor… comprar productos prohibidos por canales clandestinos, de mayor efectividad pero que provoca daños ambientales o a la salud muy importantes (tanto a la población en general como al aplicador en particular). Y no menos importante, es ser vìctima de falsificadores que venden productos que poco o nada tienen de efectividad y esto se produce por adquirir productos por canales no oficiales o tiendas reconocidas.
Es necesario señalar que el desarrollo de la tecnología está brindando máquinas autónomas para el control de malezas, que las identifican y aplica el producto, las remueve o las quema. Pero aún queda mucho camino por recorrer, ya que la autonomía -en el mejor de los casos- es de 12 horas, tiempo insuficiente para recorrer grandes superficies de grandes producciones.
Recuerde: el asesoramiento por un profesional idóneo es FUNDAMENTAL para ahorrar dinero, usar el producto apropiado, evitar contaminar cursos de agua o la tierra y evita perjudicar la salud de la población.

Ing. Agr Carlos M. Rocca
JTP Cátedra de Manejo y Conservaciòn de Suelos
FA-UBA
rocca@agro.uba.ar